El uso de las pantallas en la Pedagogía Blanca

 

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En realidad el problema de los niños no es el usar las pantallas ni la falta de ejercicio por ver la tele o jugar al ordenador.
El problema son las horas de inmovilidad y aburrimiento en el colegio y los deberes,
Eso es lo que mata su creatividad y los aleja de su esencia como seres curiosos, necesitados de naturaleza, juego, descubrimiento y movimiento.
La televisión y los ordenadores son herramientas que cuentan historias, siempre nos hemos sentado horas y horas a que nos cuenten historias, solo cambia el formato y el interlocutor. Como leer novelas de caballería daba miedo ahora ese miedo a lo nuevo se centra en las pantallas, que son un instrupendo maravilloso. ¿Es que os preocupa que se vuelvan locos por leer novelas de aventuras? Pues esto es igual, por mucho que lo adornen con argumentos aparentemente científicos, es simplemente miedo a lo nuevo.
Pensemos que simplemente los niños eligen los formatos más interesantes para ellos para que les cuenten historias y les dejen participar en la creación de historias. Nuestro mundo no puede negarles el acceso a las mejores herramientas que existen hoy para las historias, lo que si debemos hacer es ser responsables de los contenidos a los que accedan y de ofrecerles una educación respetuosa con sus necesidades naturales de aprendizaje y movilidad.
Llevarlo a un colegio donde le hacen hacer filas, pasar todo el día sentado y callado, estudiar libros de texto de memoria y hace fichas es lo que realmente interfiere con su manera de aprender sana y efectiva. No el jugar al ordenador o ver películas que le encantan y le inspiran.
La cuestión es el resto del día, no las dos horas de juego informático o televisión.

Si quieres aprender a gestionar el uso de las pantallas y sacar provecho educativo a todo lo que ofrecen el cine y los ordenadores, en nuestro curso te ayudamos a lograrlo, haciendo que los niños aprendan y disfruten. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

Notas y evaluaciones

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Más que nunca estoy convencida de que las notas y evaluaciones que se hacen en nuestro sistema educativo actual no sirven para nada constructivo. Algunos amigos profesores me comentaban cómo sabía yo que mis hijos sabían tal y cual cosa, cómo sabía yo qué sabían ellos y que, al ser su madre, yo no los podía “evaluar correcta y objetivamente”.

Solía poner cara de póquer. Si no sabe la madre qué saben sus hijos, ¿quién lo puede saber?
¿Cuántos padres me cuentan que sus hijos saben un montón de cosas, pero que en el colegio o bien se ponen nerviosos y no dan todo su potencial cuando se requiere, o bien conocen cosas extraordinarias, pero que según el currículo oficial estos conocimientos/habilidades “no valen”?
En este caso, ¿quién sabe mejor qué saben los niños? La mayoría de los profesores desconocen la vida real de los niños; ni les interesa cómo viven, qué saben realmente, cuáles son sus habilidades, intereses y talentos. Tampoco recuerdan los nervios que le pueden entrar a un niño cuando de repente tiene que “actuar” delante de toda la clase reproduciendo de forma memorística informaciones obligatorias irrelevantes.

Pero fuera de todo esto, admitiendo absurdamente que unas pruebas memorísticas puedan reflejar el grado real de conocimiento que puede ostentar un ser humano en ciertos momentos de su evolución, ¿de qué manera se ponen las notas en el sistema actual?
¿Alguien ha pensado que las notas que se ponen no sirven para aprender/educar, sino para destrozar el proceso de aprendizaje?
Algunos profesores defienden este modelo, dicen que así “incentivan”, “incitan”, “fomentan”   el espíritu de asimilar conocimientos, olvidándose de que los niños y, en general, los seres humanos no necesitan incentivos para aprender, nos viene grabado en el ADN de “fábrica”. La mayoría se olvida que lo que no hay que hacer es bloquear estas ganas de aprender.

Poner una nota sin luego dar la oportunidad de mejorar la asimilación de conocimientos es inútil y cruel.
Poner una nota por algo que el niño/alumno NO SABE, cuando el papel del maestro/profesor es ENSEÑAR, se me antoja hasta absurdo y perverso.
Ignorar los conocimientos ya asimilados y poner notas sólo por lo que el alumno no sabe, en vez de darle la oportunidad de aprender, de corregir esta falta o simplemente dejarle elegir qué conocimientos quiere adquirir, me parece maldad gratuita.
Y es contraproducente porque confunde al niño, pervierte y tergiversa completamente el acto de aprender/educar, y no ayuda en nada.

Los niños van a la escuela a aprender lo que no saben y tienen derecho a ser evaluados por LO QUE SABEN, no por lo que no han aprendido todavía. Y si unos saben y otros no hay que hacer lo imposible para que LO SEPAN TODOS. O ver qué es lo que quieren saber algunos y enseñárselo… y sólo entonces se puede uno considerar un gran maestro, un verdadero profesor, sólo entonces puede uno darse por satisfecho y puede evaluar correctamente a los niños. Mientras no haya hecho este esfuerzo de entender las limitaciones de los niños, y a la vez sus enormes y frágiles ganas de aprender, ningún adulto merece llamarse maestro, ningún adulto se puede permitir la falta de respeto de “evaluar” la ignorancia de los niños ya que ellos acuden al colegio para adquirir conocimientos, no para ser etiquetados en base a lo que no han adquirido. 

¿Para cuándo los exámenes y las notas dejarán de ser instrumentos de crueldad e ignorancia? ¿Cuándo tomaremos cartas en este asunto y pediremos una dinámica de aprendizaje real en las escuelas, no una farsa, un simulacro?

Si quieres aprender a evaluar de otra manera. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA
 

Sorina Oprean, tutora de la Pedagogía Blanca

Tirar del hilo del aprendizaje

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Hoy seguimos hablando de aprendizaje y de creatividad, en el contexto de la Pedagogía Blanca, poniendo las maneras en las que podemos ayudar a los niños a disfrutar más de este proceso y hacerlo mucho más significativo y permanente, a motivarlos. Os explicaré hoy con detalle de que hablamos cuando nos referimos a “tirar del hilo”.

Cuando hablamos de tirar del hilo es necesario aclarar que lo presento como un recurso para mejorar la experiencia educativa, en absoluto como un único método y no estamos trabajando desde un constructivismo radical en absoluto.

Tirar del hilo sirve para todos los contextos educativos y puede aplicarse a la escuela, al aprendizaje que los niños hacen en su hogar con sus padres y, por supuesto, al homeschooling, en el que, sin duda, es más sencillo usarlo.

Descubrir el tema de interés y pasión del niño

A veces, rodeados de estímulos y obligaciones, niños y adultos perdemos la capacidad de reconocer los temas de interés y pasión del otro y de unos mismo. Pero observando y dándonos ese tiempo que a veces parece faltarnos, podemos reconocerlo.

Los niños, cuando estamos hablando o haciendo cosas relacionadas con ese tema de interés apasionado parecen florecer, incluso notamos su tensión física, su pasión, tan importante como motor de la experiencia educativa. Basta observar sin presiones y brota. Sus ojos se abren, sus preguntas fluyen. Quieren saber más.

Los intereses de los niños irán variando a lo largo de su infancia y también de su adolescencia. De hecho, hasta nosotros, los adultos, somos capaces de apasionarnos por nuevos temas y experiencias a lo largo de toda nuestra vida. Es algo tan humano, lo más humano. Disfrutémoslo.

Para cada niño en cada momento habrá un tema que despierte su pasión. En realidad no hay ningún tema despreciable edutativamente, de todos podemos “tirar del hilo”. Es más, para fomentar la autoestima del niño y no limitar su motivación, es bueno aceptar cualquier tema que ellos amen, por absurdo que nos pudiera parecer, y acostumbrarnos a compartir con ellos la emoción.

Tirar del hilo

No hay edad en la que vayamos a dejar de poder usar la estrategia educativa que es “tirar del hilo”. Os pongo un ejemplo sencillo.

Nos encanta “Juego de Tronos” (mi hijo ya está en el equivalente a Primero de Bachillerato), una serie que seguro muchos conoceréis. Con ella hemos tirado del hilo y seguro que, si a vuestros hijos les gustan los caballeros medievales, vais a poder hacerlo, adaptándolo a su edad. Yo había leído las novelas hace años y le contaba entonces las aventuras de los personajes, pues era demasiado pequeño para los temas y la violencia de la historia en directo. Luego vimos las temporadas de la serie y ahora él lee las novelas. Hasta aqui, comprensible. ¿Podemos “tirar del hilo” con Juego de Tronos? Infinitamente.

Hemos analizado los acontecimientos históricos, las culturas, los lugaress y las sociedades en las que se inspira: vikingos, el Muro de Adriano, invasiones bárbaras, los celtas y su mitología, los normandos, el ideal caballeresco, los torneos, el concepto de honor, la valoración de la virginidad, las costumbres matrimoniales, el papel de la mujer en la Edad Media, las religiones politeístas y la magia, la geografía real e imaginaria, el uso de recursos naturales, los pueblos nómadas, la piratería.

Hemos hablado de psicología: herida primal, psicopatía, disociación, relaciones tóxicas en las familias. Hemos hablado de canciones de gesta, de novela de caballería, de poemas goliardos, de sagas nórdicas y de la importancia de los monasterios como refugio de la cultura. Hemos hablado del amor, del deber, de Maquiavelo, de las tensiones entre monarquía y nobleza en el principio de la Edad Moderna. Y además, Herádica.

Todo eso ha sido un “tirar del hilo” continuo inspirado en una novela que nos ha hecho aprender Historia, Política, Cultura, Psicología, Literatura…

Otro ejemplo. Una de nuestras series favoritas: “Doctor Who”. Ahora, con el 50 aniversario, se puso rabiosamente de moda, así que posiblemente muchos la habéis conocido. Nosotros ya la seguíamos hace años con pasión y este mes de diciemnbre lo dedicamos a volver a verla pero trabajando los contenidos.

Cada capítulo es una oportunidad para “tirar del hilo” e investigar con vuestros hijos y alumnos (o vosotros mismos) una gran cantidad de temas: los viajes en el Tiempo, la estructura de la realidad, los Universos Paralelos, el impacto de nuestras acciones, la Guerra y la Paz, Roma, la Inglaterra Victoriana, Shakespeare, Dickens, Roma, el amor, la libertad, los medios de comunicación, la ma, nipulación mental… ofrece todo un programa educativo al que solo hay que atreverse a mirar. Incluso hemos ido a convenciones de fans de la serie, lo que ha supuesto una experiencia socializadora muy enriquecedora.

Pero, quizá os preguntéis, ¿es posible hacer esto mismo con niños menores de seis años? Mi respuesta rotunda es que si, por supuesto adaptándonos a sus intereses y sus temas favoritos,

Profundizaremos en ello en nuestro curso de la Pedagogía Blanca con ejemplos concretos que váis, seguro, a poder usar en vuestras casas y aulas adaptados a niños de todas las edades. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

Aulas respetuosas

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En el momento que la educación y el aprendizaje se plantean de forma en la que se considera mal comportamiento lo que los niños hacen y necesitan hacer naturalemente para estar sanos y ser felices y aprender creamos dinámicas muy peligrosas cuyas consecuencias no podemos prever.
Vengo de leer dos noticias escalofriantes de maltrato al niños en los colegios que han sido denunciadas, y que, por extremas, considero que son, desde luego, delitos y situaciones excepcionales, nada habituales. Niños de infantil metidos en un cubo del que no podian salir y un niño medicado encima, atado con cinta aislante. Esto me horroriza. Y es que temo que, posiblemente, solo salen a la luz una minoría de los casos de maltrato y solo los más extremos, como sucede con el maltrato machista. ¿Es posible que en las aulas existan esas cosas y en el momento nadie actúe?
Pero otras cosas, como la sorna, el castigo e incluso el castigo por ser niño, la burla, los insultos velados, la doma, las regañinas continuas, las etiquetas, el forzar a estar quieto y en silencio y a aburrirse, la indefensión aprendida, la sensación de inadecuación, la soledad emocional, ¿no son formas de maltrato también y dejan huella?, ¿de verdad sabemos cuantos niños, en algún momento de su infancia o adolescencia, las han sufrido aunque sea de uno solo de sus maestros y todos los demás sean maravillosos?, ¿cómo actuamos los padres y los compañeros cuando somos conscientes de estas situaciones indemostrables y sutiles?, ¿le ha pasado a vuestros alumnos o hijos y habéis callado?. ¿vale más la palabra de un adulto que la de los niños cuando hablamos de castigos, gritos, burlas o normas?, ¿estar callado y quieto es, de verdad, la manera en al que los niños deben aprender o es una manera de forzarlos a hacer algo contrario a su naturaleza y les hace daño?
Toda violencia, incluso la más leve e invisible, tiene consecuencias. Y para los niños, no es suficiente que la inmesa mayoría de sus maestros sean maravillosos, tenemos que garantizar que están protegidos en todo momento.

Por eso queremos seguir trabajando con vosotros para lograr que las aulas seran realmente respetuosas y para ello, si lo deseas, te vamos a ayudar. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA.

 Mireia Long

Castigados sin recreo

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Llevo unos días preocupada por la cantidad de mensajes y testimonios en las que padres y madres se quejan porque sus hijos llegan a casa y les cuentan que han sido castigados sin recreo.

Las razones son increíbles: no han terminado las fichas en clase, han hablado, no han guardado la fila, no han llevado el material de alguna asignatura o no han hecho los deberes. ¿De verdad?

Parece que castigar sin recreo, igual que mandar al niño a una clase de los más pequeños sigue siendo una práctica extendida en las escuelas españolas en cualquier tramo de edad.

Veamos, los niños necesitan moverse, necesitan hablar y necesitan jugar. Lo necesitan tanto que muchas veces son incapaces de no hacerlo en las aulas donde se les pretende obligar a aprender de manera silenciosa, pasiva y aburrida. Lo necesitan para su salud física y mental, lo necesitan porque si no se despejan no van a poder luego concentrarse ni mucho menos aprender. La energía que llevan dentro la tienen que sacar y si les privan de esa escasa media hora de patio no se les enseña nada, se les daña. Es un castigo injusto y es un castigo perjudicial.

Y no es que se castigue a un niño sino que también se practica el castigo colectivo en el que se penaliza a todo el grupo sin su media hora de descanso y juego si no cumplen las normas o han alborotado en exceso y aquí pagan justos por pecadores, institucionalizando la injusticia y dañando a todo el grupo con una actitud que supone un ejercicio de la autoridad que, sin dudar, calificaría de sacado de las mejores técnicas de los fascistas.

El niño tiene derecho a jugar, a moverse y a tiempo de ocio. Nadie tiene derecho a privarle de ello. Y no les enseña nada.

 

O mejor, rectifico, como me apunta Carolina Ledesma: “Yo creo que sí les enseña cosas, muchas. Las de siempre: a callar, a obedecer, a someterse, a doblegarse, a resignarse, a engendrar rencor y resentimiento, a anular su propia voluntad, a ejercer la ley del más fuerte, a penalizar el error, a odiar la escuela y el aprendizaje, y un largo etcétera. Ninguna buena, claro.”

Si quieres saber como manejar estas situaciones, como padre, madre o maestro, te vamos a ayudar con una nueva perspectiva. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

LGTB

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Los adolescentes LGTB sufren situaciones de acoso escolar en mayor medida que otros niños y, en algunos casos, a eso se va a unir la incomprensión y hasta el rechazo de sus familias o de la sociedad. Esto produce un intenso sufrimiento precisamente cuando mayor apoyo y comprensión necesitan ya que en la adolescencia todos nos enfrentamos a la necesidad de conocernos y ser aceptados.

La familia debería ser, sin duda, el primer espacio donde el niño se sintiera aceptado sin juicios y apoyado plenamente, pues, aunque nuestra sociedad cada vez sea menos homofóbica, la realidad del entorno juvenil no lo es. La escuela tiene un papel importantísmo en esta faceta, pues puede cubrir carencias del entorno social y familiar, o puede reforzar el aislamiento y la represión.

Una de las mejores maneras de educar en la aceptación propia y externa de las personas no heterosexuales es ofrecerles a los adolescentes modelos con los que identificarse. Estos modelos deben ser valiosos independientemente de su orientación sexual, reforzando la idea de que la orientación no define a la persona, huyendo de estereotipos, y también, a la vez, ser modelos que permitan a los adolescentes LGTB idenficarse con personajes históricos o imaginarios que manifiesten claramente una orientación no heterosexual.

Hay muchos personajes que han servido para normalizar y visibilizar a las personas homosexuales y bisexuales y hoy quiero hablaros de ellos, pues, de manera transversal, su presentación puede servir para que los adolescentes se sientan cómodos y puedan expresarse sin temores.

Personalmente adoro al Capitan Jack Harkness y también al actor que lo representa, John Barrowman. Jack es bisexual, o mejor, dicho, pansexual (le gustan también los extraterrestres atractivos), abiertamente seductor, guapo, simpatico y sobre todo, es un héroe clásico. Sin estereotipos sobre lo que se suele presentar como un personaje no heterosexual, abierto en sus relaciones y muy consciente de su atractivo y masculinidad y sobre todo, un ser humano excepcional con el que cualquiera puede identificarse. Un héroe LGTB.

En las series icónicas donde lo encontramos, Doctor Who y Torchwood no es el único personaje, además, que no es heterosexual. La doctora River Song, mujer madura, muy agresiva sexualmente, casada con un Doctor de apariencia juvenil, deja clara su bisexualidad en varias ocasiones. También tenemos a Madame Vastra y Jeny, dos hembras casadas (y digo hembras porque una de ellas no es humana sino reptiliana). La sexualidad de los personajes no les define, es simplemente un aspecto más de su vida perfectamente normal y así se muestra, sin determinarlos ni limitarlos, que es lo que debemos ayudar a que todos los niños entiendan.

¿Nos contáis que otros personajes históricos y literarios podemos proponer como modelos de normalización para los adolescentes sobre la vida y la orientación sexual no heterosexual?

Mireia Long

En el curso de la Pedagogía Blanca te daremos ideas y recursos para introducir temas de valores de libertad y respeto de manera que conecten con tus hijos y alumnos, acercándolos de manera interesante. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

La importancia de observar y acompañar

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Como sabrás ya nuestra Pedagogía Blanca abre sus puertas. En este programa se incluyen preguntas y respuestas en sesiones online con Mireia y Azucena. Este es un pequeño ejemplo de lo que tratamos en ellas.


María Jesús preguntó:

“Mi hijo mayor siempre ha mostrado, desde pequeño, pasión por muchas cosas que siempre le fomentamos y le apoyamos, y ahora está muy contento y centrado haciendo la carrera que le gusta y siguiendo con el resto de actividades que le gustan. El pequeño nunca ha mostrado un interés especial en casi nada, cuando lo mostraba era siguiendo la estela de su hermano, y enseguida lo dejaba. Ahora no muestra interés por nada especial, está en una etapa bastante apática, y no sé cómo ayudarle a encontrar sus pasiones. ¿Podéis dar algunas claves para ayudar a esos niños que están un poco perdidos para encontrar sus pasiones?”.

Y Azucena respondió:

Lo primero es que aunque no veas que realiza alguna actividad, no pienses que no tiene intereses. ¿Habla de algo? ¿Le encanta un videojuego, un programa de la televisión? ¿Hay algo que le guste? ¿Le gustaría poder hacer actividades en torno a ello? ¿Montar un campamento para fans y frikis de eso? ¿Organizar una exposición en el centro cívico del pueblo?

Da igual lo que le encante, todo está bien.

A veces no prestamos atención a cosas que les encantan y que si nosotros les ayudamos podemos tirar del hilo. Habría que ver qué hay que sí le guste. A veces algo que les gusta se puede convertir en una pasión.

Se trata de ir observando y de ir acompañando. Hacerle sentir que él puede hacer lo que desee. Muchas veces no muestran interés por nada porque sienten que no van a ser capaces de hacer nada. Eso se transmite mucho de forma subliminal y oculta en esta sociedad. Por eso no intentan hacer grandes cosas.

Necesitamos observar mucho más, sin ningún tipo de prejuicio, y a cualquier cosa que a él le pueda gustar poder ayudarle a encontrar un propósito en torno a ello, sabiendo que a lo mejor puede incluso cambiar, no nos gusta siempre lo mismo ni estamos apasionados siempre por lo mismo.

Las claves son observar mucho, hablar mucho, preguntar mucho, e interesarte por cualquier cosa que parece que a él le guste, aunque no parezca que sea su gran pasión.

A veces, cuando estás perdido, si de repente en torno a algo que te gusta tienes con quien compartirlo, eso hace que te auto-motives más. Eso hace que desarrolles más la pasión por algo.

Cuando hay algo que te gusta y de repente descubres que a alguien también le gusta y que podéis hablar de eso, te gusta más, te metes más en ese tema. Tú puedes ser ese alguien con quien tu hijo comparte.

Hay que mirar sin prejuicios, porque a cada uno le puede gustar algo que nosotros no podemos ni imaginar. Nunca sabemos por dónde va a salir. Observa, habla, pregunta, interésate, involúcrate, sin juzgar, sin prejuicios. A partir de ahí podemos ir viendo si de ahí sale algo y si hay posibilidades de desarrollarlo.

¡Ánimo!

Si deseas poder hacer tú también tus preguntas y que te respondamos y ayudemos,  en vivo y en directo en nuestras sesiones online de preguntas y respuestas únete ahora a la PB.

¿Flamenco o espátula?

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Mi hijo Héctor,  años después de dejar el colegio, me contó que recuerda de su paso por la escuela infantil y que le impactaron pero tenía enterradas, situaciones de choque con la injusticia y la cerrazón mental y que ejemplifican perfectamente como el sistema educativo tiende a eliminar la capacidad de pensamiento crítico.

Hector vomitó mucho de los castigos y presiones al año siguiente de dejar el colegio, al ir saliendo los peores daños emocionales fuera (y eso que el nunca tuvo sindrome de Estocolmo), pero todavía le vienen flashes. 

Señala el flamenco, decía la ficha y el dijo que no había flamencos, que eso es una espátula. Carita triste, regaño y amenaza de castigo si insitía,  la conclusión era que mejor estar callado que amenazado con castigos, que no había que preguntar ni mucho menos cuestionar a la maestra que no solo no sabía, sino que no quería aprender.

Si quieres que te ayudemos a manejar estas situaciones, como madre, padre o educador, en nuestro cursos te daremos recursos para acompañar a los niños y para mejorar también como docente. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

La violencia invisible en la escuela

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A veces deseo decir cosas que se que a la gente no le gusta oir.
Que, en las escuelas, el maltrato al niño, el maltrato invisible, es habitual por parte del modelo, por el sistema, por la normativa, incluso por algunos docentes y por algunos compañeros, pero que afecta profundamente y a muchos niños.
Que los exámenes no son garantía de conocimiento ni aptitud, ni para evaluar a los niños ni para decidir sobre la capacitación del docente. Que aprender a memorizar y poner por escrito temas no es un objetivo educativo ni una garantía de nada. Que vivimos engañados: ni maestros ni niños deberían prepararse para opositar, sino para aprender y enseñar.
Que escribir y leer y hacer fichas debería prohibirse como objetivo en Infantil, que solo habría que ofrecerlo y que los niños eligieran, que lo que hay que hacer es dejarles jugar y vivir, pero que no es posible garantizar que no se agredan y qe no sufran si las ratios no se reducen drásticamente para atender de verdad las necesidades de los cachorros de humano, que no están hechos para ser educados en grupos grandes.
Tantas cosas que decir que molesta oir a los que deberían exigir que esas cosas cambiaran… en cambio, otros, desean oirlas ya que no se atreven a verbalizarlas.

Pero también estoy convencida de que cada vez son más los maestros y profesionales de la Educación que están cambiando estas cosas. Y eso me llena de esperanza.

Si quieres ser uno de esas personas que cambian el paradigma, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA.

Mireia Long

Orden!!!

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Un conflicto que arrastramos a veces con nuestros hijos o en el aula, con nuestros alumnos, es el tema de la ordenación.

Es un poco rollo conseguir que, después de su uso indiscriminado, todos los juguetes, pinturas, cuentos y demás queden perfectamente ubicados incluso para poder pasar sin tropezar por los espacios.

Es un tema que no debería suponer una pelea porque podemos llegar a un punto de enfado tal que estropee todas las buenas sensaciones que hemos tenido antes, mientras jugábamos con todos esos “trastos”.

Además, según la edad de los niños, no podemos pretender que sean capaces de recoger solos, según qué cosas y a qué horas. A veces el juego termina tarde, porque nos ha convenido a los adultos (por ejemplo) y en ese punto de cansancio va a ser casi imposible conseguirlo sin discutir.

Os voy a contar lo que a mí se me ocurrió, cuando mis hijos eran pequeñitos (2 y 3 años) y que no sólo me funcionó a la perfección sino que a ellos les encantaba.

Compramos unas cajoneras que no pesasen mucho (así también se pueden mover y sirven para construir “guaridas” o cabañas, de materiales naturales, sin tratamientos ni pinturas tóxicas.

Cada día les iba haciendo una foto mientras jugaban a algo determinado, con diferentes juguetes o materiales, a los dos juntos o a cada uno por separado, y esa foto la imprimía, la plastificaba y elegíamos en qué cajón íbamos a meter esos juguetes en concreto. Allí la pegaba.

Así, aparte de facilitarles el buscar las cosas porque sabían en qué cajón estaban, era muy simpático el hecho de recoger porque se veían ellos en la foto.

A veces se peleaban por recoger!!!